Tecnología en casa: “lo que se siembra se cosecha”

“Si el río suena es porque piedras trae”

La tecnología, como otros medios abiertos, trae riesgos para nuestros hijos; no los podemos ignorar. Algunos de estos riesgos son:
• Acceso a contenidos inapropiados.
• Adicción a la tecnología.
• Cyberbulling.
• Sexting.

El mal uso de los dispositivos tecnológicos incluso puede traer daños a la salud física. Es importante no abusar del uso de la tecnología y tomar posturas adecuadas para evitar problemas como los siguientes:
• Dolores de espalda.
• Tendinitis y síndrome del túnel carpiano.
• Molestias en el dedo pulgar.
• Fatiga visual por el tamaño y brillo de la pantalla.

La primera recomendación concreta: como padres no podemos ser catastróficos. No podemos poner a nuestros hijos en una cápsula y aislarlos del uso de la tecnología. Sí, podemos tomar las medidas para minimizar los riesgos y fomentar la ciudadanía digital desde casa.

 

Tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe”

El buen uso de la tecnología en nuestros hogares se logra con constancia, no con esfuerzos esporádicos. Un consejo básico es acordar normas y horarios para el uso de la tecnología, por ejemplo:

 

• Turnos de 30 a 45 minutos máximo de uso constante de la tecnología, luego cambiar de actividad. Los períodos pueden variar según edad (niños más pequeños, turnos más cortos).
• Horas en las que se puede utilizar la tecnología.
• Momentos en los que no se puede utilizar la tecnología.
• Lugares en los que se puede utilizar la tecnología: “alto tráfico”, no encerrados.
• Sitios web permitidos y sitios no permitidos. ¿Cuándo se requiere acompañamiento?
Existen varias herramientas para ayudarnos a evaluar el uso, crear rutinas y normas de seguridad básicas. Algunas herramientas para este fin son:

  • Qustodio: filtro de navegación, horarios, bloqueo de sitios y registro de actividad.
  • Microsoft Family: filtro de navegación, límites de tiempo, uso de internet y actividad en cada equipo.
  • Checky: ¿cuántas veces se revisa el teléfono móvil al día?
  • Quality Time: registro de actividad en el móvil, descansos programados, notificaciones.

“Lo que está a la vista no necesita anteojos”

Las redes sociales, juegos y aplicaciones tienen términos de uso y edades mínimas para registrarse. Como padres y madres de familia debemos conocerlas y respetarlas.
• Facebook, Instagram y Snapchat: 13 años.
• Twitter: 17 años.
• Youtube: Desde los 17 años y 13 años, con supervisión de adultos para ciertos contenidos.
• WhatsApp: 16 años.

Fuente: www.net-aware.org.uk/networks

Hay conductas evidentes que son de riesgo para nuestros hijos:

• Publicar fotografías o videos íntimos.
• Compartir datos privados como direcciones, tarjetas de crédito, número de teléfono.
• Contacto con personas desconocidas en redes sociales.
• Dependencia del uso de la tecnología: pérdida del control del tiempo, conexión compulsiva, supresión de horas de comida y sueño.
• Cyberbulling: ¿acosado o acosador?

“Dime con quién andas y te diré quién eres”

Así como en la vida real, la elección de los “amigos” es fundamental en la vida virtual. ¿Quiénes son los contactos de nuestros hijos en las redes sociales? ¿Qué tipo de contenido comparten? Una medida práctica es configurar juntos las opciones de privacidad de sus cuentas.

¿Para qué utilizan la tecnología nuestros hijos en el hogar? ¿Están usando la tecnología para su aprendizaje? Algunas ventajas que podemos aprovechar en casa:

• Amplia fuente de información.
• Aumenta la motivación de nuestros hijos por aprender.
• Brinda recursos para ejercitar habilidades, por ejemplo, operaciones matemáticas.
• Permite explorar y jugar con los conceptos.
• Proveer un entorno de producción y expresión para crear trabajos originales.
• Facilita el aprendizaje personalizado, al ritmo de cada uno.

“No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”

Como padres no podemos ignorar la responsabilidad de formar a nuestros hijos en ciudadanía digital, promoviendo el uso adecuado de la tecnología. La educación comienza en casa.

Ante los riesgos y peligros que presenta internet, redes sociales, videojuegos y demás recursos tecnológicos debemos tener una actitud proactiva, no pasiva. No se trata de encontrar fórmulas mágicas para promover el buen uso de la tecnología. En lo virtual debemos promover los mismos valores que en la vida real, entre ellos:

  • Respeto
  • Honestidad
  • Disciplina
  • Solidaridad
  • Responsabilidad

“Lo que se siembra se cosecha”

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